Parece que fuera posible, hasta que sobra espacio por momentos, pero no, es definitivamente inhabitable. La Sala 3 de UADE Art tiene una fuerte vinculación con el ventanal, el patio del subsuelo, el paisaje interno y la vida. El espacio transgrede sus límites cartesianos, poniendo en crisis la definición de espacio entendida como un «adentro/afuera». La intervención opera con geometrías, escalas, oposiciones, siluetas y sombras, generando un políptico de ficciones. La obra conforma una polifonía de voces donde el espacio opera en presentación, la intervención en representación y ambas constituyen una unidad de sentido, un sintagma que explora lo imposible, lo inhabitable del miedo.
En su última instancia se trata de algo muy simple. Romper nuestra alegría. Es necesario para la construcción del miedo.
Es la amenaza, aquel que te enferma de todas las formas posibles: con sus miradas desaprobadoras, sus agresiones, sus críticas y su intolerancia, que pretende justificarse en el miedo.
Es imposible mirar por la ventana y no extrañar una época en la que podíamos buscar sentido a las cosas. No se nos permite hablar. Es herejía. Apenas metaforizar.